¿Crees en fantasmas? Mi historia con uno un poco mamón

Descubre mi experiencia con un fantasma que no me deja en paz. Historias de fantasmas y reflexiones sobre creer en lo sobrenatural. ¿Te atreves a conocerla?

Belinda

1/3/20262 min read

black blue and yellow textile
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Hay un fantasma en mi casa y no sé qué hacer con él.

Sí, has leído bien: un fantasma. Un fantasma un poco mamón.

Todo empezó cuando nos mudamos a esta casa. Había una alarma de incendios (como en todas las casa de Reino Unido, por cierto) y empezó a sonar a todas horas.

La primera vez que sonó, estábamos cocinando y sí, hubo algo de humo (aunque puedo jurar y perjurar que no se nos quemó nada). Por eso, no nos pareció algo extraño que pudiera sonar. Pero, después de aquella primera vez, empezó a sonar a todas horas, daba igual que estuviéramos cocinando o no. Mañana, tarde, noche o madrugada. Una locura.

Desde entonces, hemos quitado las pilas a todas las alarmas que han venido después, porque, fíjate tú, en la inmobiliaria, que por alguna extraña razón tiene que seguir las normas (léase con ironía), siempre nos ponía pilas nuevas en la alarma que nosotros teníamos que quitar.

Pues esta última vez, queriendo ser muy amables, nos han puesto una alarma que funciona sin pilas. Lleva una batería y, cuando se acaba, cambian la alarma.

¡Noooo! Es lo peor que nos ha podido pasar, porque dime si no es horrible estar durmiendo y escuchar la alarma a las tres o las cuatro de la mañana.

Así que, ni cortos ni perezosos, hemos decidido desmontar la alarma y guardarla en un cajón hasta que los de la inmobiliaria tengan que venir. Entonces, la pondremos durante el tiempo que dure la visita.

Pero, a lo que venía el título de este post, yo creo (y mis hijos también) que hay un fantasma en casa, porque ahora, como no nos puede joder con la alarma, ha decidido dejarnos sin luz. Sí, tal y como lo lees. Cada vez que estamos cocinando, saltan los fusibles y nos quedamos a oscuras.

La primera vez que nos pasó, hablamos con la inmobiliaria y nos cambió un fuego de la cocina, que es eléctrica, como puedes imaginar. La segunda vez, nos cambió la cocina entera (solo el hornillo o los fuegos, como quieras llamarlo, no todo el mobiliario, aunque tampoco nos vendría mal una renovación de la cocina... En fin). Pues, bien, se sigue yendo la luz.

Así que, he decidido bautizar a nuestro fantasma. Al principio fui amable y le llamé John, porque es un nombre que me gusta. Y le puse también apellido: Spirit. Creía que le iba como anillo al dedo.

Pero, por alguna extraña razón, ese fantasma ya no me cae bien, así que he decidido llamarlo Pepón ¿Y por qué Pepón? Pues porque rima con cabrón. Y es que no me digas que no hay que ser muy cabrón para despertarnos con la alarma o apagarnos la luz cuando cocinamos. Así que sí, ese será su nombre a partir de ahora: Pepón Cabrón. ¿Tú que opinas? ¿Te parece bien ese nombre? ¿Qué harías tú si tuvieras un fantasma tan capullo como el mío?